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miércoles, septiembre 09, 2015

La verdadera cara de BDS

Es extraño ver un verano tan cargado de eventos que se pueden asociar al antisemitismo en España, en tan sólo 3 meses. Primero fue el Zapata-gate, en que tuits de "humor negro" del ex-consejal Guillermo Zapata de Ahora Madrid hacían mofa y ofendían a millones de muertos en el holocausto. Aunque pidió perdón y prontamente, quedó la sensación que gran parte de los apoyos de Ahora Madrid daban poca relevancia al hecho que un consejal, un político que representa la cultura de Madrid, tuviera la idea de que es correcto y parte de la cultura defender a un señor que creía motivo de burla el asesinato en masa de una civilización entera en Europa durante la segunda guerra mundial.
Pero ahora estalló el escándalo vinculado a Matisyahu, que tuvo mayor repercusión internacional. No voy a entrar mucho en qué ocurrió, ni cuando, pues eso ya lo habréis escuchado y leido en la prensa. Si no, les recomiendo leer los artículos de El País y, en inglés, leer los artículos de Harry's Place que recogen bien lo sucedido.

Más que nada quiero ahora girar mi atención a algo que define en mi opinión el problema que hizo surgir ambos incidentes. Pues en ambos incidentes se ven personas bienintencionadas que francamente, con toda sinceridad, no creen que están cometiendo algo que se pueda constituir como antisemitismo - eso es, la persecución y discriminación de los judíos por el mero hecho de serlo, ya sea por su religión, etnia o asociación familiar.

La razón por qué lo digo son las declaraciones de algunos dirigentes de la izquierda española que me han despertado un sentimiento de vergüenza ajena. Empezando por Podemos, en que su portavoz Rafael Mayoral declara que aunque "respeta" que al cantante Matisyahu se le incluyera de nuevo como cantante en el festival Rototom, indica que "entienden" más la justificación de señalarle como un "impedimento" a la paz por "no reconocer la existencia de Palestina" - cosa, por cierto, que nunca dijo, pues en el artículo que aluden señala que no existía Palestina hasta que Israel la creó (como en efecto pasó, con los acuerdos de Oslo de 1994). La inexistencia de una Palestina no supone, además, la inexistencia de un pueblo palestino, ni el hecho de que no exista un conflicto político en torno a su derecho a la autodeterminación. La paz en Oriente Próximo, y eso se pierde en el mensaje de Podemos, se logra sólo con la firma de paz y reconocimiento de Israel por parte de la Liga Árabe, no sólo de los palestinos.

Seguimos por IU, donde se señala por parte de Marina Albiol que el veto a Matisyahu a acudir al festival "no es una discriminación", sino responde a motivos políticos de las posturas (objetivamente ambiguas) de Matisyahu.

Finalmente seguimos al PSOE, que señaló que rechazan la idea que esto fuera un evento discriminatorio en lo referente al antisemitismo, y se centran en rechazar el veto por discriminación por principios de opinión. Una postura de medias tintas típicas de la "socialdemocracia" occidental.

Sin embargo no toda la izquierda es unida en bloque en ese sentido. Compromís, del que su portavoz en Castellón, Ignasi Garcia, apoyó el veto al cantante judío americano a acudir al Rototom - Sunsplash Festival, tuvo una declaración furibunda de su líder, Mónica Oltra (consejera de Igualdad en la Generalitad Valenciana) como el consejero de Compromís de Cultura, Albert Girona, lo denunciara también como inaceptable. El hecho es que las acciones del BDS País Valenciá, una vez fracasada su iniciativa de boicot artístico a un cantante judío, llevó a una crisis interna en Compromís que pronto se solucionó a favor del silencio sobre el asunto, y su conveniente olvido.

Mientras tanto, si bien algunas voces y dirigentes políticos de la izquierda española se posicionaron en contra de cualquier veto de esta naturaleza, ideólogos asociados a periódicos de izquierda como eldiario.es señalan que no es verdad que el boicot sea antisemita, pues Matisyahu no es un artista "políticamente neutro". El argumento es, por tanto, que la ideología propia de Matisyahu, así como sus actuaciones en conciertos vinculados al AIPAC o al ejército israelí, son justificaciones para que le veten del todo de un festival de música que no participan.


El antisemitismo invisible

El mayor problema de esta polémica radica esencialmente en el hecho que la argumentación en contra de que el veto al cantante Matisyahu sea por judío viene, en exclusiva, de la izquierda española. Repito: sólo de la izquierda española. No hay apenas agrupación internacional alguna de izquierda que apoyan este tipo de medidas, excepto en España.

La razón debería haber sido evidente, pero creo necesario señalarlo con claridad: el proceso de vetar a Matisyahu, incluso más que el propio veto, es antisemita.  Es así porque señalan al único cantante judío a firmar un documento especial que indique que "es de fiar ideológicamente". Una especie de acoso inquisitorial, una confesión forzada como condición de poder cantar en el festival Rototom. Es esa la razón por qué Matisyahu no respondió a ese chantaje - porque es un chantaje antisemita.

Ese hecho escapa a las mentes de aquellos pensadores "de izquierda", políticos como blogueros, que no se dan cuenta que a Matisyahu le han marcado y señalado por el mero hecho de ser judío, y que las exigencias hechas por el festival, como las imposiciones ideológicas del BDS a ese cantante, de por sí constituyen una discriminación intolerable. No es algo muy difícil de comprender. No se han visto propuestas de boycott a Ziggy Marley o a Alpha Blondy, que ambos participaron en el mismo festival del año pasado, y que han compuesto canciones con fuertísimas connotaciones sionistas. Será que al no ser judíos les daba igual. Cosa muy apropiada en cuanto a movimientos que pretenden buscar los derechos humanos de los palestinos, pero hacen la vista gorda en cuanto a los abusos de derechos de palestinos fuera del alcance de la "entidad sionista", cosa que los mismos sirios se percataron con mucha amargura.

¿Cómo pasó esto? Evidentemente el matiz de "anti-sionismo" es una conveniente excusa para impulsar estas campañas antisemitas. Pero no basta. España es un país con serios problemas de discriminación antisemita y antizigana, dada la herencia fascista que todavía influencia las políticas oficiales del país tras la transición. El pro-arabismo tanto como el antisemitismo de los círculos políticos españoles son, curiosamente, herencia clara del franquismo, con todo lo que representa. Más de eso podemos ver con el antisemitismo y el filo-fascismo presente en la derecha española moderna.

La ceguera selectiva en cuanto al antisemitismo es la señal del fracaso de los movimientos emancipadores españoles. La razón ya se vio con el caso de Podemos y su inclusión exclusiva del Estado de Israel como ejemplo de violación de Derechos Humanos en el programa de sus elecciones europeas, cosa ridícula considerando que justo al lado estan ocurriendo cosas infinitamente peores que las peores pesadillas de los gazatíes. La ausencia de principios en aquellos movimientos, de orgullo en sus procesos emancipadores, y de paciencia para sus líderes en construir un movimiento ciudadano que logre sacar al pueblo de las garras de la ignorancia, herencia del dictador Franco, derivan en esta falta de sensibilidad y, sobre todo, a esta bajeza ideológica.

No creo que será la última vez que ocurran este tipo de eventos. Ya habríamos pasado un verano largo con varios incidentes antisemitas en España, particularmente el "Zapatagate" en el que, de nuevo, se veía esa absoluta insensibilidad sobre el tema del antisemitismo y su arraigo en los más altas esferas del poder en España.


El antisemitismo del antisionismo del BDS

Pero dejando la izquierda de lado, nos percatamos que el BDS ha demostrado definitivamente sus caras. Su fracaso absoluto en promocionar los derechos de los palestinos en ninguna esfera sólo se compara con el ambiente venenoso y conflictivo que generan en todo sitio donde deciden aterrizar. La izquierda española, con lo descrito arriba, es una fácil víctima de sus manipulaciones.

No todo anti-sionismo es legítimo, aunque sí la hay. La historia no se puede retrotraer, ni podemos volver a 1948. La idea, propuesta por el BDS, de comparar el Estado de Israel con Apartheid ha dejado en ridículo ya a la mismísima ANC sudafricana, y sus líderes como Desmond Tutu. No hay apartheid en Israel, ni lo hubo nunca. 

Esto no niega los abusos de poder que se está cometiendo en los territorios ocupados por Israel por parte del ejército, así como la administración civil israelí en esos territorios. Ciertamente los ejemplos abundan, como demuestran las incontables asociaciones y ONGs, israelíes y no-israelíes, que operan con libertad en Israel para denunciar esas acciones.

Entre paréntesis, en la Sudáfrica bajo apartheid no había libertad de prensa. Para nadie.

El anti-sionismo propuesto por el BDS tiene el objetivo de acabar con la existencia de Israel (con sus "tres objetivos) como Estado Judío. Buscan presentarlo como si fuera una exigencia pacífica, la exigencia que descendientes de refugiados palestinos de 1948 y 1967 puedan "volver" (aunque nunca han estado ahí) a territorios israelíes y, de esta forma, acabar con la mayoría judía de ese país. Pretenden de que representan la "voluntad del pueblo palestino", con organizaciones aleatorias que representan una insignificante minoría, y ciertamente no se asocian a la mayoría de la calle palestina, como bien señala el activista anti-israelí Norman Finkelstein. Pero lo más fascinante es que irónicamente están utilizando básicamente argumentos similares al mismísimo sionismo judío:

1) Un pueblo se considera autóctono a un territorio y, por lo tanto, exige soberanía política en aquel territorio.

2) Procede en demandar la inmigración masiva de su pueblo a ese territorio, incluso después de generaciones sin conexión alguna con esas tierras.

Pero existe unas importantes diferencias. Primero, el sionismo judío nunca estableció la idea de una exclusividad de la presencia judía en Palestina. Ciertamente, se consideró la idea de establecer un "hogar nacional judío" con una clara presencia árabe local, que eran los habitantes de ese territorio durante siglos. Si se busca el argumento histórico, los judíos siempre tendrán mayor antigüedad que los árabes, especialmente considerando que los árabes no se llamaban "palestinos" hasta básicamente los años 70, cuando se hizo políticamente conveniente por la OLP. 

Sin embargo, nadie que puede considerarse una persona racional puede usar el argumento exclusivamente histórico para justificar la llegada de una población a un territorio. Existen argumentos jurídicos, a la vez que prácticos, que justifican la existencia de Israel como estado judío por encima de la justificación de una "vuelta" de los descendientes de refugiados palestinos, nacidos en territorios ajenos al antiguo mandato británico de Palestina. Entre ellas el hecho que, sea cual sea el futuro estado palestino, será un país dictatorial, sin libertad de prensa, ni de movimiento, con un carácter nacionalista y con ansias de ser "limpia de judíos", eso es "étnicamente puro". Pretensiones que el movimiento sionista judío nunca asumió en toda su historia. En consecuencia, el yishuv judío durante el mantado británico ya tenía elecciones libres para su autogobierno, instituciones gubernamentales como correos o grupos armados, partidos políticos, prensa libre y vibrante, libertad de expresión, organización militar, sindicatos, etc. Los palestinos sólo lograron crear una red clientelar de corrupción y nepotismo, tanto en Cisjordania y Gaza, con un marcado carácter represivo.

Jurídicamente, por su parte, Israel no tiene la obligación de abrir sus fronteras a nadie, siendo un país soberano formado por un pueblo nativo local. Tienen el derecho a elegir libremente quién inmigra y quién no. Eso es un principio fundamental en el derecho de los estados, explicando así por qué países como Estados Unidos tienen derecho a establecer derechos a visa de un tipo a una serie de países, y no a otros. A esto se agrega el hecho que los pueblos migran y se mueven. Es parte de la historia, y se debe construir un futuro con la realidad.

Lo que quiero decir es que el antisionismo establecido por el BDS es, en esencia, antisemita. La razón es porque establece el mismo derecho a un "sionismo" caricaturizado para los palestinos, pero les niega ese mismo derecho a los judíos. Eso es, el derecho a la autodeterminación es garantizada por el BDS al pueblo palestino, pero cuestionan ese mismo derecho humano a los judíos en los mismos reclamos.

¿Cómo se puede justificar tal cosa? Simple: para el BDS, y los movimientos pro-palestinos asociados a grupos como IU y Podemos en España, el pueblo judío no es un pueblo. Es tan sólo una religión. En consecuencia, no tienen derecho a la autodeterminación.

Quiero que asuman, queridos lectores, la osadía y la arrogancia de esta argumentación. La noción de que un grupo decide, fuera del seno del pueblo judío en su gran mayoría, definir un pueblo desde la imposición extranjera. Luego reclaman ser anti-imperialistas, cuando hacen la acción más imperialista posible. Y para más colmo: no tiene sentido. Los armenios y los irlandeses son dos pueblos definidos claramente con una religión propia, frente a la identidad de otros pueblos vecinos. Los alawíes, los drusos, los ronhingya, los paquistaníes y bangladeshíes son todos pueblos y étnias que, entre otras cosas, se definen por pertenecer a la religión del Islam, aunque cada uno tendría sus propias características específicas en ese sentido.

Nadie les niega a esos grupos el derecho a constituirse como pueblo de forma libre y soberana, exigiendo así un derecho a la autodeterminación garantizada por la Declaración de los Derechos Humanos de 1948. Sólo a los judíos se les impone esa identidad, negándoles el derecho de lo que define la raison d'etre del sionismo con el judaísmo: el derecho a autoemanciparse, y no depender de la "buena voluntad" de otros pueblos que les oprimieron.

Es ahí donde se encuentra el núcleo del antisemitismo del BDS y de esa versión de antisionismo que exponen. No es una discusión dentro de la identidad judía, es una imposición de una identidad para justificar sus prejuicios. Los apoyos del BDS, como Ali Abunimah, señalaron ya en el pasado que es "conveniente intercambiar la palabra 'judío' por 'sionista'" (parafraseando lo que dice), algo admitido por el auto-declarado antisemita "ex-judío" Gilad Atzmon, en un post de facebook.


La cara violenta del BDS

Visto lo de arriba, nos percatamos entonces qué es el fundamento ideológico del BDS. Pero queda otra cosa que cabe señalar. El BDS nunca tuvo un carácter pacífico, y en ocasiones sus defensores terminan mostrando sus verdaderas caras una vez tienen la fuerza suficiente para hacerlo. Lo vismos en el concierto de Matisyahu, con su violencia verbal, con sus amenazas, que obligaron al cantante a ir al escenario con guardaespaldas, algo que jamás tuvo que hacer en ningún otro sitio. La voluntad de irrumpir e impedir la libertad de expresión, como si fueran camisas negras, no es algo novedoso en el BDS. Novedoso es cuando, una vez con fuerza en ciertos sectores del mundo (y con apoyo político), empiezan a mostrar sus armas en marchas militares mientras llaman a la destrucción del Estado de Israel.


Sudáfrica, donde el apartheid dejó más secuelas que en ningún otro país africano, es donde el BDS tiene curiosamente mejor cabida. Los políticos sudafricanos, con sus ansias de mantener el poder a través de un populismo barato con sus toques anti-occidentales, no dudan en usar la retórica anti-israelí del BDS para levantar la unidad que generó la lucha contra el racismo institucional que ese país experimentó en el siglo XX. El gangsterismo político de la ANC en relación con este tema está llegando a niveles alarmantes, en el que la libertad de expresión queda aniquilada a favor de los griteríos histéricos del BDS con apoyo institucional. Así fue que estudiantes sudafricanos fueron perseguidos por atreverse a viajar a Israel y revisar, con sus propios ojos, si es verdad lo que dicen de ese país. Los sindicatos estudiantiles, apoyados por el gobierno sudafricano, decidieron denunciarlos en la prensa y acusarles de traidores.

Y como si boicotear a Matisyahu no basta, ahora se ofenden con alguien que suena tan inofensivo como el cantante Pharrell Williams, conocido por su canción sionista y anti-palestina como "Happy". Es en estos momentos cuando uno debe darse cuenta que al BDS simplemente no les gustan personas que quieren disfrutar de la vida sin tener que pensar en sus obsesiones.

De esta forma logran arruinar la herencia de un movimiento emancipador como la ANC a favor de los intereses funestos del BDS.

Ese es el legado del BDS. Un legado que deja odio y violencia estén donde estén. División y prejuicio, racismo y antisemitismo. Así, recuerdo lo que dije hace más de un año cuando denuncié el antisemitismo en el programa "anti-sionista" de Podemos para las elecciones europeas de mayo de 2014.

Cuando hay antisemitismo en un programa político, incluso si parece ser insignificante, infecta todo e impide que se logre la emancipación que proclama, pues reduce la lucha por la mejora de la sociedad a una lucha conspiranoica y xenófoba. El antisemitismo es ideología pura, eso es, la derivación absoluta de la izquierda a la reacción y al fascismo. A día de hoy, como en caso de Rusia, se debe añadir el homofobia y el antiziganismo en esa categoría: el odio al "otro entre nosotros". El BDS es un movimiento canceroso que amenaza todo movimiento emancipador, esté donde esté. La izquierda española tiene la obligación de expulsarlos de entre sus filas.

viernes, mayo 16, 2014

Podemos, la Cuestión Judía, y el fantasma de Trotsky

    Esta entrada sirve como una segunda parte de la argumentación sobre los problemas de Podemos, y mi razón por qué dejé la campaña electoral del grupo. En esta parte, pretendo indagar más profundamente sobre la relación de Podemos, como movimiento novedoso surgido como la (segunda) expresión política del 15M (después del Partido X que fue la que realizó un programa mejor elaborado y prácticamente inventó el método participativo-representativo de Podemos), y la Cuestión Judía, específicamente la relación de la sociedad con los judíos en la actual crisis económica, además de las inexistentes soluciones al "problema de la cuestión judía" entre sectores manifiestamente críticas con el movimiento sionista, o que en ocasiones tienen simpatía con movimientos anti-imperialistas que incluyen mensajes antisemitas como parte de su ideario.

     Me gustaría, por su parte, insistir que se trata más que nada de una advertencia. Una advertencia de lo que puede pasar si se juega con fuego. No se trata de decir que todo el movimiento está mal, ni de desmantelar los logros hechos por el movimiento, y menos que la base de Podemos tiene prejuicios. Pero sí indicar el peligro que algunas tesis pueden conllevar, y la necesidad urgente de que estas cosas nunca sucedan otra vez.

   Podemos surgió como movimiento que pretendía romper barreras. Sin embargo, es evidente que existieron grupos muy influyentes dentro de la promotora, incluyendo miembros de Izquierda Anticapitalista, un movimiento que se hace llamar "trotskista". A la vez confluyeron gente de los movimientos sociales surgidas a partir de la lucha contra la corrupción, las privatizaciones de servicios públicos, y las injusticias cometidas por el sistema binominal en prácticas del régimen del 78 en España. A pesar de ser un grupo surgido desde una perspectiva ideológica más o menos de izquierda, lo cierto es que se invitó a mucha gente de distintas ideologías y posturas "heterodoxas", como la mía, y esa fue la consigna de cara al público. Por su parte, siempre rechazaron grupos que atacan el respeto a los derechos humanos, incluyendo grupos xenófobos como España 2000 y Democracia Nacional, entre otros.

   En su momento el programa de Podemos se elaboró a través de distintas fases, con enmiendas populares que fueron resumidas y, en cierta medida, filtradas para "evitar" que existieran enmiendas contrarias a los principios básicos del movimiento democrático Podemos. Las enmiendas trataron aspectos desde la economía a la violencia de género, y entre otras cosas la relación entre España y el mundo. La mención del conflicto palestino-israelí ya aparece en el programa, en concreto su punto 4.2:

   "Política de apoyo a la autodeterminación del Sáhara Occidental. Reconocimiento del Estado Palestino y exigencia de la devolución íntegra de los territorios ocupados por Israel."

   Tristemente, en este caso, no mencionan cuáles son dichos territorios. ¿Hablan de las fronteras del 67? ¿Del 48? No lo explican. Era parte, quizá, de la necesidad de reducir el programa para que sea fácil de leer para el público en general. Sin embargo, inexplicablemente, la mención del Estado de Israel se da una segunda vez en el punto 5.2:

  Revisión sustancial de la política comercial de la Unión Europea y apuesta por una política comercial basada en el respecto de los derechos humanos (lo cual implica revisar los acuerdos comerciales con países que incumplan flagrantemente estos derechos, como es el caso de Israel)...

   El punto del programa continúa diciendo lo siguiente: Ampliación de las relaciones económicas y las fórmulas de cooperación, buscando una mayor integración económica en el medio plazo en materia de financiación, comercio e inversión a todos los efectos, con los Países del Sur de Europa, de América Latina y del Magreb, como punto de partida.

   Decidí analizar este punto en dos niveles. El primero, ya expresado en la entrada anterior, es el mensaje positivo, lo que denota el mensaje aquí presentado: a) se paralizará el comercio con Israel porque Israel es ejemplar en la violación de los derechos humanos, por lo que se paralizará el comercio con países que violan derechos humanos. b) Se potenciará el comercio con Latinoamérica y el Magreb. Por lo tanto, Latinoamérica y el Magreb tienen países que respetan los derechos humanos mejor que Israel. Además de ser una premisa falsa, es especialmente insultante a los Saharauis, que de repente ven cómo sus derechos se ignoran completamente por fines electorales.

   La evidente falta de perspectiva lleva a este punto al absurdo. Queda patente que el punto fue editado y cambiado, en algún momento. De otro modo no se presentaría de forma tan resumida. El uso de Israel como el único ejemplo es igualmente llamativo, especialmente en un entorno de países que violan mucho más los derechos humanos que el propio Israel. Incluyendo la Autoridad Palestina y las milicias de Hamás. La señalización de Israel, y sólo a Israel, comete una injusticia a las víctimas de países que colaboran comercialmente con el Estado español y que incluso forman parte del Magreb. Por ejemplo, Marruecos. Pero hay otros países que violan más los derechos humanos que Israel: Brasil, Perú, México, Colombia, Cuba y El Salvador son sólo algunos ejemplos. Es evidente, por lo tanto, que en este programa se planteó señalar a Israel, con lo absurdo que puede ser, para ganar apoyo popular. En este contexto, y entrando en el segundo nivel, Israel no es sólo el Estado de Israel, sino "lo judío", señalado por encima de todos los otros países y todos los otros pueblos asociados a ese estado.

   Es fascinante que la utilización de un símbolo de "lo judío" no despertara alarmas en aquellos que decidieron administrar la elaboración del programa. La utilización de Israel como un código de "lo judío" no es algo raro en círculos antisemitas, que utilizan la crítica al gobierno de Israel como escudo para esconder sus prejuicios de cara al público. Sin embargo esta técnica no es nada novedosa en movimientos cercanos, aunque sea simbólicamente, a la izquierda emancipatoria en momentos de auto-represión. El caso más evidente es la Unión Soviética en la época estalinista.

   Trotsky, analizando el proceso de los juicios de Moscú de los años 30, se percató de la utilización de insinuaciones repetidas hacía el "carácter judío" de él mismo, Zinoniev y Kamenev. Con esa premisa escribió su artículo "Termidor y Antisemitismo". Trotsky, que no era ajeno a lo que se llamaba la "Cuestión Judía", incluyendo la ideología sionista y los problemas enormes de antisemitismo en Rusia y en otros países, entendía que en la Unión Soviética, aunque acabara con la discriminación legal contra los judíos, seguía teniendo grandes sectores de la sociedad inmersos en prejuicios antisemitas que nunca desaparecieron. De hecho, se exacerbaron a medida que gran cantidad de la burocracia soviética (vinculado inexorablemente al régimen estalinista) se llenó de gente educada y urbana en el país, muchos de los cuales eran judíos - o al menos esa era su tesis.


     En dicho artículo de 1937, escribe: "El régimen soviético, en la actualidad, inició un nuevo fenómeno en que, dado la pobreza y el bajo nivel cultural de las masas, era capaz de generar, y en efecto sí generó, unos ambientes antisemitas". En el artículo sigue indicando que las burocracias, crecientemente no judías dado la integración de distintas poblaciones, sigue manteniendo sus privilegios generados por el despotismo soviético, y en su afán de afianzar sus privilegios se aprovecha de los sentimientos antisemitas de la población en general. Stalin, para aniquilar sus adversarios políticos, no duda en poner esa práctica en marcha imitando a la casta que le apoya. Esto fue evidente en las persecusiones de los años 20 contra la "oposición" dentro del partido bolchevique, que a pesar de tener muchos líderes étnicamente rusos como Piatakov, Smirnof y otros, insistían más en gente de segunda o tercera línea que eran de origen judío. De la misma forma, durante las purgas estalinistas de los años 30, el proceso estaba cargado de incitaciones al "carácter judío" de los acusados, escondido detrás de una semblanza de críticas legítimas a las personas acusadas. El problema era que la fantasía de la URSS como entidad contraria al antisemitismo debió mantenerse. Por eso se detectan métodos recogidos en un documento personal de Trotsky que luego introdujo a "Termidor y antisemitismo", sobre el arresto de su hijo, llamado "Recursos antisemitas", el 30 de enero de 1937:

"Tras el arresto de Serguei, mi hijo menor, corren rumores acerca de que la prensa soviética ha revelado  que el arrestado no se llama Sedov, sino Bronstein.  Se diría que este problema no tiene, de por sí, la menor  importancia. Pero sus implicancias son evidentes.
La verdad es la siguiente: en 1902 adopté el nombre Trotsky, y desde entonces no utilizó otro. En vista de  mi situación ilegal bajo el zarismo, registré a mis hijos  con el apellido de su madre: Sedov. Para no obligarlos a cambiar un apellido al cual se habían acostumbrado, bajo el poder soviético asumí, con “fines cívicos”, el apellido Sedov (es sabido que la ley soviética permite al hombre tomar el apellido de su cónyuge). Yo, mi  esposa y mi hijo mayor salimos al exilio con pasaportes  a nombre de Sedov. Por eso mis hijos jamás utilizaron el apellido Bronstein.
¿Por qué es necesario mencionar ahora ese apellido? Evidentemente, porque es judío. A ello debo  agregar que se acusa a mi hijo de nada menos que de  intento de envenenar obreros. ¿Qué diferencia hay entre esto y acusar a los judíos de utilizar sangre de  cristianos con fines rituales?"

Sobre esto, Trotsky sigue con la declaración que Stalin hizo en consecuencia: "Luchamos contra Trotsky, Zinoniev y Kamenev no porque son judíos, sino porque son oposicionistas". Es probable que los acusadores no sean siquiera antisemitas. Pero sí saben que las masas lo son - y eso es precisamente lo que los estalinistas usan durante sus purgas. El antisemitismo producto del oportunismo político es tan dañino como el producto de un odio genuíno, pues la fuente y el resultado son los mismos: represión, opresión, y la aniquilación del potencial emancipador de un movimiento democrático o liberador. 

El artículo "Termidor y el Antisemitismo" expone claramente su caso: los lideres soviéticos, en particular Stalin en persona, utiliza el antisemitismo todavía presente en la sociedad de la URSS para destruir a sus adversarios políticos y, de paso, ganarse apoyo. Trotsky insistirá, en sus conclusiones, que sólo una revolución socialista permitirá solucionar la "cuestión judía", y que el régimen estalinista pretende recuperar vicios propios del zarismo para sus propios intereses, entre ellos el proyecto de Birobidzhán que era una forma de "gettoizar" a los judíos en una provincia lejana. El antisemitismo, en este caso, es una consecuencia de la traición de Stalin a la revolución de Octubre.

La razón por qué cito a Trotsky no es aleatorio. Todos sabemos que muchos miembros de Izquierda Anticapitalista, que reciben su ideario del trotsquismo, participan activamente en el proceso de Podemos. Algunos están en la cima de los elementos representativos del movimiento, en el grupo promotor que organiza, junto a los círculos, el proceso de consolidación de Podemos, incluyendo la redacción y consolidación del programa. Queda evidente que una persona tan internacionalista como Trotsky tenía la claridad en señalar que en algunos casos movimientos originalmente emancipatorios, y que perdieron esa cualidad, usarán un antisemitismo codificado para recoger apoyo popular tras la frustración de su proyecto original. Entendió, como lo hizo Lenin anteriormente, que el antisemitismo es antitético a cualquier proceso emancipador, independientemente de quién lo utilice y en qué contexto.

Volviendo al programa de Podemos, el caso de la señalización gratuita de Israel es una pantalla para poder lograr apoyo popular por parte de sentimientos antisemitas en la sociedad española, de la misma forma que el nombre Bronstein se usara para fines persecutorios contra el hijo menor de Trotsky. En este contexto, Israel es un "Bronstein" en el programa de Podemos. Nadie niega su efectividad, pues tal como fue Rusia un país con antisemitismo 20 años tras la revolución bolchevique, a pesar de leyes que abolían medidas antisemitas de la época zarista, también es España un país que mantiene, incluso entre sus grupos emancipatorios, sentimientos antisemitas, herencia del régimen de Franco que tanto influenció a las personas que crearon el decadente régimen de 1978. En el caso de Podemos, el grupo promotor utiliza la señalización de "lo judío" con otros fines distintos al estalinismo, aunque similares: ganar popularidad a costa de los vicios de la ciudadanía.

Así que la pregunta queda: ¿acaso nadie entre los editores del programa de Podemos se percató de este aspecto? ¿Acaso no es esa una señal de un pacto cínico entre las personas del grupo promotor, para usar el antisemitismo residual de la sociedad española, tal como Stalin hizo contra los "oposicionistas" en las purgas de los años 30? Seguramente algún trotsquista debió percatarse de eso en el programa, ¿no?

Sin embargo existe una diferencia fundamental entre Trotsky en 1937 y estas líneas de 2014: tenemos experiencia de la historia, y conocemos lo que el antisemitismo europeo derivó, además de como mutó. Como Stalin, en el programa de Podemos se usa de forma cínica algo que no se dice, pero que está presente. Aun así yo sigo las posturas puestas por Zizek en su momento, que lo expresa mejor que yo en Living in the End Times (p. 136):

    "No debería haber compromiso aquí: el anti-semitismo no es una de tantas ideologías; es ideología como tal, kat'exohen. Personifica el punto cero (o la forma más pura) de la ideología, dando sus coordinadas elementales: el antagonismo social ("lucha de clases") es mistificado/desplazado para que su causa se proyecte sobre el intruso externo".[1]

    Para que un movimiento pueda ser emancipatorio, la presencia mínima de antisemitismo, más que toda otra forma de discriminación racista que es solucionable con medidas neutras en lo ideológico, hace dicha emancipación imposible. Este principio, que se aplica a todos los demás movimientos llamados emancipatorios, forma parte de la explicación para la generación del fascismo, producto de la frustración de los propios movimientos emancipatorios (ver abajo). En el caso de Podemos, el éxito electoral de las siguientes elecciones, producto de este tipo de juegos con el fuego antisemita, son una señal de la inherente debilidad de su sistema, o al menos la falta de confianza, por parte de gente oportunista que cree más en el sistema de 1978 que el propio futuro emancipador de Podemos.

    Veámos por lo tanto la argumentación de uno de los "ideólogos" más productivos del movimiento Podemos. Juan Carlos Monedero, "padrino" ideológico de gente como Pablo Iglesias e Íñigo Errejón, publicó recientemente un artículo en relación a lo que considera el futuro de un movimiento como Podemos de cara a las elecciones y posteriormente a éstas [2]. En su artículo "¿Más allá que la izquierda y la derecha?" apela a la existencia de un cambio de retórica necesaria para sacar adelante los cambios que "los de abajo", como él llama, reclaman. Habla de una crisis del sistema, de la necesidad de "los de abajo" de luchar contra "los de arriba". Pero se niega en aplicar el nombre evidente de este proceso: lucha de clases. Es más, evita esta denominación por miedo a que, como indica Monedero en este mismo artículo se centre en "vencer" en vez de "convencer". Insta a dejar de lado nuestra capacidad de razonar a favor de dejarnos llevar por los sentimientos básicos de rabia contra el sistema - el mismo que puede ser fácilmente manipulable a todas las dirrecciones, incluyendo el antisemitismo. En la introducción a su libro Curso urgente de política a gente decente, además de hacer unas apelaciones sentimentales sobre aquellas víctimas de las injusticias del sistema, hace una apelación a evitar las "teorías sin práctica", y entrar en acción. De nuevo, una apelación a los sentimientos por encima de la razón que, según Monedero, no tiene aplicación práctica en la política.

    En realidad esta transformación de lucha de clases en una lucha de "los de arriba" contra "los de abajo", ignora conscientemente las complejidades sistémicas que hacen "los de abajo" tan responsables del sistema como "los de arriba", y del hecho que "los de abajo" no incluyen a los blancos europeos que sólo están luchando por mantener sus relativos privilegios en comparación con el resto del planeta. La negación de la lucha de clases recuerda demasiado al fascismo peronista en sus argumentaciones para luchar por "los descamisados", que siempre decía Eva Perón en el momento de apelar "al pueblo" como público abstracto que apoyaba al peronismo. Es precisamente esa ausencia de la lucha de clases y la manutención de un "espíritu revolucionario" lo que provoca la necesidad de apelar al antisemitismo visto arriba, en los términos similares que Trotsky describió en 1937: la debilidad del argumentario de Podemos ante el resto de grupos que "compiten" por el mismo espacio, incluyendo el Partido X, Equo e incluso Izquierda Unida. Se trata de una debilidad por unas prioridades mal hechas, en que las elecciones europeas se convierten en más necesarias que propia ética política del que Podemos pretende destacar. 

    Quizá lo que los lectores de Monedero pierden es el mensaje tan correcto que dió Walter Benjamin en sus obra "Sobre el concepto de historia", en que vivimos "los de abajo" (las clases trabajadoras) en una constante "situación de emergencia" que, entiendo, es intrínseco en el sistema capitalista. Es la labor de una revolución imponer un verdadero "estado de excepción" a las clases dominantes, siendo ese el cometido fundamental de Podemos, como de los movimientos que tienen ese objetivo. La única forma de lograrlo es luchar contra ese permanente "estado de emergencia" que impide a nosotros, las clases obreras, reflexionar y razonar. Por su parte, el antisemitismo es un impedimento en lograrlo, a la vez que un síntoma del un núcleo de fracaso en el movimiento a la hora de establecer su naturaleza emancipadora "auténtica" que tanto pregona. Volviendo a Zizek, en su estudio del antisemitismo, sionismo y la cuestión palestina, lo expresa de forma clara citando la tesis de Walter Benjamin:

    "La desaparición de la lucha de clases y la (re)aparición del anti-semitismo son dos lados de la misma moneda, ya que la presencia de la figura anti-semita del "judío" es sólo comprensible en el marco de la ausencia de la lucha de clases. Walter Benjamin (...) dijo hace mucho que cada ascenso del fascismo da testimonio de una revolución fallida."

    En realidad, la ambigüedad a la consideración de Podemos como "izquierda", y la evasión de la mención de "clases" (incluso un término tan inocuo como "clases populares" versus "clases elitistas", que sería muy adecuado al discurso) van juntos a la comodidad de trotskistas y editores del programa de Podemos con la utilización oportunista del antisemitismo que todavía permanece en la sociedad española, en los términos que Trotsky indicó en 1937 sobre Rusia. Podemos está jugando con fuego, y la historia demostró que ese fuego termina consumiéndolo todo.

    Es por eso que termino este artículo no tanto con una apelación, ni con una demanda, sino con una simple oferta a todos los y las participantes de Podemos. Yo tuve mi decisión hace algunas semanas, por razones de principios y mi rechazo al antisemitismo que se ve reflejado en el punto 5.2 del programa, y del oportunismo demostrado al usarlo para conseguir votos. Pero es hora a los participantes de los círculos en hacer una decisión. Pueden permanecer callados, o se puede hacer lo verdaderamente emancipador. Es necesario extirpar el antisemitismo en todas sus manifestaciones, pues en cualquier forma o incluso mínima representación impide que un movimiento sea emancipador de verdad, y haría que toda victoria electoral una convierta los principios de Podemos como movimiento democrático que lucha por los derechos de la ciudadanía de base en nada más que una farsa. Está en el poder de los círculos, y sólo de los círculos, corregir y eliminar estas prácticas de Podemos. Pero eso requiere una voluntad firme.

    Con esta advertencia, dejo a los lectores y los miembros de Podemos a tomar sus decisiones libres, tal como lo hice yo. Respetaré sus decisiones, como no puede ser de otra forma. Pero también entenderé que están advertidas para el futuro, y que la responsabilidad de Podemos, para bien o para mal, yace básicamente en los círculos y los que lo componen.
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[1] En este caso Zizek asume una descripción de ideología como elemento contrario a la filosofía. La filosofía, siguiento a Horkheimer, es la promoción del cuestionamiento crítico que se traslada a la pregunta pertinente para el progreso del conocimiento. En cambio aquí el rol de la ideología es que nos hagamos la "pregunta equivocada".

[2] Hay mucha gente en la constelación de ideólogos vinculados a Izquierda Capitalista y/o el bolivarianismo chavista venezolano. No tuve la oportunidad de analizar un muy interesante artículo sobre la aplicación del cristianismo para la promoción de la izquierda por Carlos Fernández Liria y Luis Alegre Zahonero. Es interesante por el concepto extremadamente simplista del "cristianismo de base", y la animadversión manifiesta de estos autores, como de Juan Carlos Monedero, a la educación y pensamiento racional, y la aproximación peligrosa a la apelación a la fe como guía política, apoyado por organizar adoctrinamientos basados en la emoción. Esto es para otro momento, pero sí diré que mis experiencias personales con la "educación emocional" fueron catastróficas, experiencias autoritarias que prefiero no repetir jamás.

martes, diciembre 17, 2013

BDS y la venta de sangre palestina

Los últimos días han sido notables en relación al desarrollo del movimiento de Boicott, Desinversión y Sanciones (BDS) a Israel. El pasado sábado, en su visita a Sudáfrica por el funeral de Nelson Mandela, el presidente de la OLP y de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas, indicó que está en contra del boicott a Israel, y sólo apoya el boicott a productos producidos en territorios ocupados palestinos.

Esta afirmación pronto causó la furia de los que apoyan el BDS, ya que tácitamente indicaba que no existe legitimación de boicotear Israel en sí, ni pedir su desmantelamiento como país. Sí está a favor, por supuesto, de la retirada israelí de territorios ocupados, cosa que estaba en la mesa para la OLP e Israel durante décadas. Sin embargo, no me causó ninguna sorpresa que Izquierda Unida, en su actitud siempre contraria al devenir de la historia, da su apoyo sin tapujos de un movimiento que no sólo busca la liberación del pueblo palestino, sino (como afirmó el activista y académico pro-palestino Normal Finkelstein en febrero de 2012) también busca el aniquilamiento del Estado de Israel con afirmaciones contrarias a la legislación internacional y toda lógica política o social.

El BDS contra Israel ahora tuvo otra vuelta de tuerca cuando la American Studies Association, una organización vinculada al mundo académico norteamericano, aprobó una medida de boicott a instituciones académicas israelíes, basandose en los abusos contra los derechos humanos del pueblo palestino y la ocupación ilegal de sus territorios en Cisjordania y Gaza. La noticia causó mucho revuelo en los medios, al ser una primera vez en la historia de Estados Unidos que tal acción ocurre.

Con esto, la pregunta más relevante es la siguiente: ¿acaso el BDS contra Israel servirá de algo? O más bien, ¿permitirá acabar con el sufrimiento del pueblo palestino?

Naturalmente que no. Entre otras razones, porque el sufrimiento del pueblo palestino no tiene nada que ver con las instituciones y productos boicotteados, entre ellas el mundo académico que tiende a ser muy crítico con la ocupación de territorios palestinos y la colonización. De hecho, como es de esperar, lo único que lograría es debilitar la base social que impide la expansión más acelerada de las colonias, puesto que el gobierno israelí de Bibi Netanyahu verá a sus rivales debilitados más de lo que ya están.

Pero si ya lo pensamos, eso es precisamente lo que el movimiento BDS siempre ha querido. A los que apoyan el boicott a Israel, una resolución pacífica al conflicto sería un desastre. El negocio se tambalearía, o desaparecería, y los millones que reciben de charlas y donaciones en todo el mundo desaparecerían tan rápido como la causa que reclaman defender. Una causa imposible, puesto que llevaría a la ruína no sólo del Estado de Israel, sino también a los propios palestinos envueltos en un sin fin de conflictos civiles causados por las divisiones étnicas, reclamos de propiedad, y conflictos ideológicos sin resolver.

Para aquellos que no me creen, o prefieren pensar que estoy exagerando, les digo una cosa: cuando alguien vende un programa político, o un producto, es sospechoso cuando el vendedor rehúsa usarlo. Del mismo modo, considerad que Omar Barghouti, el fundador del movimiento BDS, el mismo movimiento publicitado por Izquierda Unida, adoptada por la American Studies Association, incluso apoyada por personalidades en todo el mundo, que compara esta lucha con la que era contra el Apartheid de Sudáfrica, sacó un máster en la Universidad de Tel-Aviv y está en camino de sacar un título de doctor en dicha universidad en la más israelí de las ciudades.

Esto no se trata de Barghouti ni de la conveniencia del BDS. Se trata de una realidad que Izquierda Unida no pudo entender. El movimiento BDS no es nada más que la mayor expresión de capitalismo en la historia de la humanidad, en su más corrupta y repulsiva expresión. No venden un producto innecesario, ni lo hacen en una fábrica china en condiciones infernales. Es algo mil veces peor: venden miseria humana, y sacan mucho beneficio económico en consecuencia. A cambio del apoyo, reciben fondos económicos de personas anónimas que los apoyan; reciben dinero en charlas e invitaciones; viven en países del primer mundo, nunca en los territorios donde la opresión es más patente.

Es, en efecto, el mayor exponente de la proletarización, en este caso de todo un pueblo para el beneficio de una burguesía cínica que les aprovecha en Europa y Estados Unidos. Como izquierdista, como demócrata, como amante de la libertad y los derechos humanos, no puedo apoyarles ni lo haré. Les haré frente esté donde esté. Y lo que es más importante: haré todo lo posible para que sus intenciones nunca salgan a la luz. No es por el bien del pueblo palestino o israelí, sino de toda la humanidad y la dignidad de nuestra especie.

viernes, septiembre 16, 2011

The 15 Lost Years of Israel

Yes yes, I know this is a Spanish-oriented blog, but this time I think the audience would appretiate it if I write in English, for I think this has more relevance in English-speaking circles.

In a few days, on September 20th, the Palestineans decided to take their demands for an independent recognized State to the United Nations' general assembly. It is expected that over 2/3rds of the countries will vote Yes, which implies that Palestineans become an Observer Nation, like the Vatican, in the UN.

The actions taken by the PLO are a severe blow to the international image of both Israel and the USA, which will be expected to veto the decision for full membership at the UN Security Council. Mostly because the US will be the only country to vote against it, the single voice against the Palestinean cause. It will be, indeed, a blow for Israel that will be faced with possible legal actions taken by a now recognized Palestinean State, and thus Israel's position as a negotiator (if there ever was one) will be diminished. It will be the first time Israel's hand will be forced, and a legitimate Casus Belli will be hovering on the Jewish State for the first time in its history.

The current hardcore Right-winged Israeli government has two options to take. 1) To stop this by caving in on preconditions by ending further settlements in the West Bank and recognizing the eventual creation of the Palestinean State as a sovereign Arab State alongsinde a sovereign Jewish State which is Israel. Or 2) Pressure harder those who were supposed to save Israel's and, most of all, the US's face in the UN.

What did the Foreign Minister, the notorious racist and thief Avigdor Lieberman do? Well, he sent his cronies to do a pathetic propaganda video full of inaccuracies and idiotic one-liners only to reasure his own ranks that they are on the "right side of history", and later to harass verbally the embassadors of France, Spain, Great Britain, Germany and Italy for DARING to give a half-way solution that gives Palestineans what they want and avoid Israeli and American humiliation.

This Israeli government's arrogant jingoistic attitude gave the Turkish thug Erdogan the perfect excuse to effectively end the alliance with Israel and publicly denounce it, at a moment when Egypt and Jordan won't lift a finger in favor of Israeli interests in the region as they did before. So Israel, being utterly isolated, decided to shun away also their European allies, and will have to pay heavily in having the US humiliate itself for their increasingly needy and bothersome Middle Eastern ally.

Perhaps it's too late now. There's no stopping the damage done for Israel. But now that this catastrophe will occur for Israeli interests, I would love to ask the Israeli public this: was it worth it? Thousands of people died these last decade and a half, and what did you get? Nothing. Israel's level of political and economic corruption is so high that hundreds of thousands go out to the street to protest about it. But of course, one of the key reasons why there is so much inequality in Israel is because the State wastes twice as much money on each settler as it invests in an Israeli citizen. But the worse of it all is the human cost: thousands upon thousands of Israelis and Palestineans died or were injured, all for this crucial moment when Israel is royaly screwed.

The Right Wing in Israel always boasted itself as being those who know how to "handle" the Arabs and the diplomatic situation of Israel. They always claimed that they, as Begin before them, are the ones who would force the Palestineans into a peace process, denouncing the Left-wingers as naive doves that would bring Israel to a weakening position (if it's not what those lefties wanted in the first place).

But now, when this moment has come, it seems the thugish methods used by Israel's Right Wing has led the country to its worse situation in it's history. And this isn't just the work of Netanyahu, but also of Sharon and Olmert before him. After 15 years (with the parenthesis of Barak's 2 year government), they don't know what to do except what they always did: being bullies.

So as we knew, Rabin was right. The Oslo Accords were the best way out for Israel, and Israel should come back to that spirit. If not, the precipice the Right Wing led the country will be too close to avoid it.

miércoles, octubre 13, 2010

Se mantiene la esperanza

El jefe del movimiento obrero vinculado a la OLP, Yaser Abu Rabu, ha declarado que "reconocerán a Israel en cualquier forma que quieran, a cambio de las fronteras del '67". Eso es, admiten que reconocerán a Israel como Estado judío, algo que la OLP no hacía incluso en el reconocimiento de la existencia de Israel en los años 80 por parte de Yaser Arafat.

Eso significa algo de enorme transcendencia. Primero, que ahora la pelota está, como dice el mismo artículo del periódico Haaretz, en el bando israelí (o, al menos, eso pretenden las autoridades palestinas). Segundo porque significa que, de alguna u otra forma, las negociaciones de mantienen a pesar de la distorcionada visión superficial de periódicos como El País en España (demostrando, así, la poca creidibilidad de ese periódico a la hora de hacer análisis en su editorial). Finalmente, que la esperanza para la paz puede mantenerse, aunque nosotros no lo percibamos abiertamente.

Por otro lado, esto puede significar un conflicto dentro de la OLP, entre facciones más interesados en promover el proceso de paz a costa de sus líderes, y aquellos que aprovechan de la retórica populista anti-Israel para sus propios intereses políticos. Si tal es el caso, las próximas semanas serán muy interesantes. En particular si se considera que el gobierno de Israel tiene que responder a eso, incluso si entre las demandas palestinas incluye a Jerusalem Oriental.

-Alks.

martes, octubre 12, 2010

Para El País: yo no odio a Israel. Me avergüenzo.

Para todos aquellos que piensan que soy un miserable que no le importa del sufrimiento que están padeciendo los palestinos debido a la ocupación militar israelí de sus territorios, tengo unas palabras que decir: sí lo entiendo. Lo entiendo tanto que me avergüenzo de estar vinculado con un país que comete esas políticas. En particular su apoyo a la diáspora judía en Cisjordania, una comunidad conocida por sus tendencias psicóticas y voluntades genocidas que, por suerte, la mayoría de los israelíes todavía no han sido capaces de entender.

Pero existe una diferencia fundamental entre mi caso, que critico a Israel a partir de un profundo sentimiento de vergüenza y asco, y aquellos falsos que sólo profesan un odio a Israel. Un caso claro de eso es el del periódico El País, que sacó una editorial de curiosa neutralidad:

La AP (Autoridad Palestina) había interrumpido las negociaciones de paz, iniciadas a mediados del mes pasado, exigiendo que cesara la construcción de viviendas, con el argumento, muy razonable, de que una de las partes no podía seguir devorando el territorio objeto de disputa, en el que el Gobierno palestino pretende aposentar un día su Estado soberano.

Pero esperad, se pone mejor:

El reconocimiento de Israel como Estado judío cerraría la puerta a la futura admisión de pocos o muchos de los cuatro millones de refugiados, descendientes de los 900.000 que fueron directa o indirectamente expulsados de Palestina en el curso de dos guerras, las de 1948 y 1967; abriría también la puerta a la deportación del millón y pico de palestinos que hoy son ciudadanos de Israel.

Si creyeron que el absurdo no podía llegar a peor, tenemos el postre:

Y también es una medida discriminatoria, porque equivale a que un Estado exija, por ejemplo, como requisito para acceder a la nacionalidad, una profesión de fe católica o de cualquier otra religión. Argentina, sin llegar tan lejos, exigió hasta las modificaciones constitucionales de 1991 ser católico para llegar a la presidencia.

Señoras y señores, les presentamos la ignorancia en su mejor esplendor. Desde que Bush abandonó la presidencia de Estados Unidos, no encontraba ese tipo de demostración de flagrante ignorancia. Es, con toda sinceridad, una plaga cuando se trata el conflicto árabe-israelí. Y lo peor es que se enorgullecen en demostrar una capacidad de simplificación de un conflicto de suma complejidad, una complejidad que obligaría a cualquiera años de reflexión antes de emitir una opinión razonable.

Pues bien, yo también leo otros medios de comunicación, y me gusta contrarrestar lo que se dice aquí con la versión hebrea del periódico de tendencia izquierdista Haaretz. Ambos, que tienen el mismo nombre, sin embargo presentan dos versiones diferentes de este caso que, en efecto, también me causa un sentimiento de vergüenza:

1) Un juramento de lealtad a aquellos que quieren ser ciudadanos de Israel (eso es, los 1.5 millones de árabes que ya son ciudadanos no lo necesitan) al Estado "judío y democrático". Es clave la palabra "democrático", que posiblemente fuera por presiones internas de sectores moderados del gobierno israelí ante la propuesta original (Haaretz, 10 de octubre de 2010).

2) Un juramento "al Estado judío", obligatoria para todo el mundo que quiere ser ciudadano israelí (El País, 12 de octubre de 2010).

¿Os dais cuenta de la diferencia de versiones? Pero si bien esto demuestra la tendencia demostrada del periódico El País de distorsionar noticias vinculadas con eventos vinculados con este conflicto, se agrega la puntilla de ignorancia, equiparando el judaísmo del Estado de Israel con una exclusividad católica de instituciones estatales en España o en Argentina hace décadas, sin considerar las diferencias fundamentales entre "religión judía" y la "identidad judía", conflicto de suma importancia en el seno de la ideología sionista y de la propia sociedad israelí.

No es sorprendente que Israel sea el país más ateo de Próximo Oriente, y de los más seculares y ateos del mundo (entre el 15-37% de la población son ateos/agnósticos, y un 50% de abiertamente "seculares" o hilonim). Al mismo tiempo, sólo hay un 20% de ultraortodoxos en Israel, y se agregan unos 16% de musulmanes. Un Estado cuyo requisito es la adhesión a la religión judía, como lo fue el requisito a la adhesión a la religión católica, es inviable con el proyecto sionista de por sí. Lo que el editor de El País hizo, entonces, es demostrar su suma ignorancia y estupidez, quizá con toda la voluntad de desinformar, para dar a sus lectores un onanismo literario.

Esto, sin embargo, no me hace apoyar la imbécil medida que los reaccionarios del gobierno Netanyahu han decidido imponer en Israel. Sí, Israel es el Estado judío y democrático. Precisamente por eso no es necesario un juramento por parte de los futuros ciudadanos a esas características evidentes del país. Esta es otra imposición que pretende establecer a Israel como "otro Estado más", imponiendo a los judíos una necesidad de reconocerse a través de Israel, so pena de perder su "pertenencia" al pueblo judío. Esto, queridos lectores, es un antisemitismo por parte de los propios judíos que gobiernan Israel.
Y lo peor es ¿qué precisamente implica ese "juramento"? Quizás implica que uno no puede criticar la legislación del Estado, ni sus principios, mientras que personas de la derecha reaccionaria de Israel impone su voluntad política. Y no nos engañemos: cada vez que se reafirma el carácter "democrático" de un Estado, de alguna forma se quita ese carácter. Por ejemplo, el caso de Argelia, Corea del Norte y la República Democrática de Alemania.

Finalmente me queda dar unas palabras sobre la implicación del asunto en las negociaciones para la creación del Estado de Palestina. La indignación de la editorial es, de nuevo, una demostración de ignorancia voluntaria de los periodistas de ese periódico. Decir que es razonable que los palestinos descendientes de las expulsiones de 1948 tienen derecho a volver a sus territorios, como si nada ocurrió, es tan absurdo como las pretensiones de los colonos a establecerse en Jerusalém Oriental y Cisjordania. Es olvidarse de que las autoridades árabes expulsaron más de un millón de judíos en los años 40, tras brutales pogromos instados por los Estados (el caso del Farhud iraquí de 1941, por ejemplo), y que éstos no reconocen bajo ninguna condición. No existe propuestas árabes de reparaciones (algo que Israel presentó a los palestinos en 2000), no existen propuestas de devolución de propiedades expropiadas, etc. Eso, por si no lo saben, incluye incluso casos de barrios judíos en Jerusalém Oriental abandonados en 1948, o el famoso caso de Hebrón tras los brutales pogromos de los años 30. Y sin embargo todo lo anterior, con mucha injusticia admitida, no les da derecho a los colonos judíos a "reestablecerse" donde habían judíos antes.

Las negociaciones pretenden crear dos estados para dos pueblos, no dos estados para un pueblo. Ni Israel ni la Autoridad Palestina tienen la voluntad política (al menos expresamente) de aceptar ese principio, puesto que la AP no quiere reconocer el Estado judío, e Israel reconoce un Estado Árabe después de muchos e inaceptables "peros".

Y eso por eso que siento vergüenza por Israel, no odio. Vergüenza por la ineptitud de una sociedad incapaz de retomar la búsqueda de un futuro digno y en paz. Una sociedad incapaz de expulsar a los políticos ineptos, judíos, árabes, de derecha y de izquierda, que ocupan demasiados puestos en la Knesset. Una sociedad que se resigna a aceptar un conflicto de forma indeterminada, viviendo en burbujas de sus propias facciones políticas, religiosas y económicas. Eso me diferencia del periódico El País que, en sus irracionales expresiones de irremediable ignorancia, odian a Israel tanto que no quieren conocer la región.

Es la ignorancia voluntaria el peor tipo de idealismo reaccionario.

lunes, agosto 09, 2010

La verdadera cara del nacional-socialismo sírio.


Quizás es mi sentimentalismo barato, pero después de una larga búsqueda en Internet para conseguir información sobre la represión del régimen sírio, me he topado con las políticas sírias en territorio kurdo. Resulta que el mito del nacionalismo "benigno" del Ba'ath sírio no es sólo una forma de mitigar las críticas al régimen, sino es una cínica y repugnante falacia, que ha llevado a una brutal indiferencia a la comunidad internacional ante el genocidio encubierto que el gobierno sírio está llevando a cabo en su Kurdistan.

El cerco a la nación kurda probablemente se hará mucho más grave, a medida que Erdogan y sus sequaces turcos intenten aniquilar todo resto de nacionalismo kurdo en los territorios fronterizos entre Irak, Síria, Turquía e Irán. Esos cuatro países han protagonizado un exterminio sistemático de kurdos a lo largo de las últimas décadas. Turquía es la punta de lanza de esa política, aunque fue Saddam Hussen (líder ba'athista de Irak) quien ha hecho las peores masacres, a medida que usó armas de destrucción masiva (químicos) para destruir aldeas enteras.

Pero la destrucción étnica de los kurdos continúa en Irán, Turquía y Síria. Estos últimos años han salido cada vez más evidencia de persecución sistemática de la minoría kurda en Síria, gracias a la labor de KurdWatch.org, su corage y su insaciable apetito por justicia.


Pero en estos momentos me gustaría mostrarles unas imágenes que considero importantes en estas discusiones. Los documentos no son nada cuando no los asociamos a hechos que han ocurrido y que podemos ver. Como se dice, una imágen vale más que mil palabras. Estas imágenes fueron tomadas clandestinamente y publicadas en YouTube por personas anónimas que, gracias a su coraje, podemos conocer la verdadera naturaleza del régimen nazi sírio.

Les advierto que son imágenes muy gráficas, y no aptas para personas sensibles. Son eventos que ocurrieron realmente.

El último caso fue la brutalidad policial contra una celebración kurda del norwuz.

La historia es recogida y tratada aquí:

En este último vídeo, el gobierno sírio reclama que la falta de nacionalidad síria a los kurdos es producto de un desplazamiento desde Turquía después de 1962, cuando Síria realizó un censo para contar las poblaciones con su nacionalidad. Pero esto no justifica la masacre y persecución contra esa población dentro de territorio sírio. Se agrega una política de expulsión sistemática de los kurdos de sus tierras, denunciado por el activista kurdo en el mismo vídeo, donde se dan tierras a árabes con el objetivo de "arabizar" la región.

Me suena a algo que le acusan a Israel también, ¿no? Aunque diría que existe una cierta diferencia: Israel admite a su población árabe en el seno de su sociedad, a pesar de los problemas de discriminación que pueden existir. La política de ocupación de territorios palestinos nunca fue con el objetivo de expulsar a los árabes de ahí (algo imposible), tanto como para tener más terreno de cara a una futura negociación con los árabes.

El siguiente vídeo es un ataque sistemático a una multitud kurda:

Este vídeo es curioso también:

En esta, se demuestra lo que parece ser una manifestación y una carga policial en la ciudad de Dayrik, al norte de Síria. El vídeo se corta varias veces, mostrando la policía parados primero y, al final una carga policial. Finalmente se muestran decenas de personas arrestadas y escoltadas por la policía del régimen, a paradero desconocido.

Creo que no se necesita más para demostrar las políticas racistas del régimen del Ba'ath sírio. No hay duda que si se agrega el factor racista (ya sea contra judíos, ya sea contra kurdos) con la naturaleza evidentemente fascista (control político de la jerarquía estatista-partidista del Ba'ath, una "neutralización" de questiones políticas como la lucha de clases, la creación de un "movimiento nacional" para neutralizar ideologías ajenas al del régimen, militarismo y violencia estatista, etc.) del régimen, no tengo otra opción que denominar al régimen de Síria como un régimen nacional-socialista árabe.

No os engañeis, queridos lectores. Los nazis no tienen cuernos sobre la cabeza, ni son psicológicamente inestables, violentos, etc. por naturaleza. No todos los nazismos tienen la forma de Adolf Hitler.

En estos momentos existen entre 300.000-500.000 kurdos en Síria sin ciudadanía. A los kurdos con ciudadanía, de acuerdo a Human Rights Watch y Amnesty Internacional, no se les permite tener negocios si no tienen nombres árabes. Se les proihibe vestir públicamente vestimentas kurdas, se les proihibe tener colegios privados kurdos, ni registrar a sus niños con nombres kurdos, ni publicar libros o artículos en kurdo.


Se les obliga a los kurdos a ser árabes, y renunciar a su identidad. Con la creciente alianza estrecha entre Erdogan y el eje Síria-Irán, ¿cuanto tiempo tardará en ver un exterminio directo y sistemático de los kurdos? No falta demasiado. Solo decir eso me da escalofríos.

-Alks.

domingo, agosto 08, 2010

Algunas palabras sobre el Ba'ath sírio

En estos últimos meses me he retirado para leer y estudiar, reflexionando sobre la naturaleza ideológica de los distintos regímenes políticos, empezando desde nuestra democracia hasta las dictaduras más totalitarias. A la vez, me he encontrado con posturas interesantes sobre un régimen en particular, que me ha sorprendido ante la buena imagen que presenta. Se trata, en efecto, del régimen ba'athista sírio.

Son dos ideas que me han dado sobre el régimen sírio. Primero, es un régimen "sin dientes", en comparación con el fanatismo ba'athista de Saddam Hussein que, como todos sabemos, no sólo fue el causante de brutales genocidios contra la población kurda a la vez que shi'í, sino que también defendió políticas agresivas de expansión, intentando crear un "lebensraun" iraquí. El segundo es que la dictadura del ba'ath sírio no es "fascista", sino que de hecho se ha sustentado de un apoyo popular y de una serie de partidos legalizados que se unen al apoyo del régimen (sin mucha otra opción).

No voy a deliberar mucho para dar argumentos muy detallados. Pero me gustaría indictar algunas opciones: me parece de una miopía sorprendente pensar que el régimen sirio "no tiene dientes" como el de Saddam Hussein. Todo lo contrario: el nacionalismo árabe sírio mantiene una ideología oficial de un "lebensraun" expansivo de la "gran Síria", igual que el régimen nacional-socialista alemán del que sacó su inspiración fundamental. No se puede separar el ba'athismo árabe del nacional-socialismo alemán. Son un claro caso de régimen fascista por las siguientes razones:

1) El nacionalismo árabe, a pesar de su naturaleza anti-imperialista, también ha nacido a partir de la importante influencia de obras provenientes de la Europa fascista, en particular Alemania, por lo que los ideólogos burgueses árabes desarrollaron esas ideologías nacionalistas. La visita del Haj Amin al-Huseyni, Gran Mufti de Jerusalén y líder del nacionalismo palestino entre los años 20 y 40, a Alemania en 1941 no es una mera coincidencia.

2) El Ba'athismo tiene todos los aspectos del fascismo: culto a la personalidad del líder, estatismo jerarquizado, jingoísmo expansionista, ideología del "renacer nacional", y sobre todo un apecto que define claramente el fascismo: la evasión de la "lucha de clases" con "lucha nacional", en particular contra Israel. Esa "lucha nacional" es enseñada no sólo de punto de vista estatista (lucha contra la "ente sionista"), sino también con tintes raciales-étnicos, por los que enseñan las conspiraciones judías de los "Protocolos de los sabios de Sión" en las escuelas.

La "externalización" de la lucha de clases es obvia cuando se crea un "movimiento nacional" de varios partidos. El caso de Alemania Nazi ha sido excepcional entre los fascismos, al promover una política de Partido Único. Pero los casos de Italia, España, China nacionalista, Japón y Chile bajo Pinochet son casos evidentes de tal actuación de fascismos.

3) Un ejercicio de políticas imperialistas expansionistas, en particular el intento de invasión de Israel y Jordania en los 1970, y la cruel invasión y brutal ocupación del Líbano en 1976, ocupación que duró nada menos que 30 años seguidos, en todo el país. Esa ocupación incluyó masacres contra las minorías palestinas, pero eso es otra historia.

¿Por qué esa percepción de "fascismo benigno" entre distintas personas que miran al régimen de Síria? Uno podría decir que es resultado de una hipocrecía de distintos sectores "anti-imperialistas", pero yo creo que es otra razón. Existe primero un racismo anti-árabe, al entender que los árabes son incapaces de las mismas maldades que nosotros, los blancos europeos. Son incapaces de leer y absorver las ideologías originarias en Europa occidental y central. Básicamente, esos que niegan el fascismo sírio, como el origen fascista del nacionalismo árabe, no quieren reconocer la capacidad de la burguesía árabe de leer las obras "complejas" de Europa. Esa discriminación se esconde detrás de un velo de lo políticamente correcto.

Segundo, la mayoría que defienden los regímenes fascistas árabes, como Siria, Egipto y Libia, tienen un claro carácter cínico. Lo hacen esencialmente porque odian a Israel, y poco más. No me imagino a alguien que no sea miembro de un partido como la Falange Española, el BNP británico, o los movimientos neo-nazis, defendiendo esos regímenes si no fuera por su rechazo de las políticas del Estado de Israel.

Pero eso es el peor desprecio que una persona puede hacer al mundo árabe. Esas personas hacen la vista gorda a regímenes fascistas que oprimen a sus propios pueblos de forma brutal, negando toda libertad de expresión y el desarrollo natural de la lucha de clases, sólo para ver cómo joden a Israel un poco más. Para esas personas, Israel es el fetiche freudiano de los pro-Assad de Europa y América: es el objeto obsesivamente poseído que permite aceptar una realidad traumática.

Pues nada, esas son mis divagaciones por ahora.

Un saludo,
-Alks.

martes, junio 08, 2010

Orgullo de la verguenza

Nunca he pensando que vería algo así ocurrir. Dudaba si el mundo físicamente es capaz de aguantar tal cantidad de hipocresía. Pensaba que si esto ocurría, aparecería un hoyo negro que succionaría todo el planeta, llevandonos a un universo paralelo del que tal inconsistencia es sostenible. Nunca pensé que ya estabamos en este universo paralelo.

Sí, la organización FELGTB ha vedado la participación de una carroza del ayuntamiento israelí y la organización de gays y lesbianas israelíes "Aguda".

Repito, por si creen que esto es un error: la organización que organiza el Orgullo Gay este año 2010, FELGTB, ha vedado la participación de gays y lesbianas israelíes por dos razones: 1) No condenar abiertamente el asalto a la "flotilla del martirio", y 2) Por razones de seguridad.

Sinceramente, me cuesta meterlo en la cabeza. La comunidad gay de Israel es la única que disfruta libertad y seguridad en próximo oriente. El pasado noviembre sufrieron un brutal asalto terrorista en Tel Aviv, que sigue sin resolver. Si existe un grupo que necesita el apoyo internacional, ese es la comunidad LGTB en Israel, que necesita estar arropado por otras comunidades análogas del mundo (especialmente la organización "Agudá", donde el ataque terrorista ocurrió en su sede para jóvenes). En vez de eso, en España los tiran del orgullo como basura.

Da igual que la asociación "Aguda" y los gays de Israel en general tienden a rechazar la ocupación israelí de territorios palestinos con su lema (repetido en los orgullos gays) "Ein geavá ba-kibush" (no hay orgullo en la conquista). Da igual que están discriminando a los israelíes por las acciones de su gobierno, que no pueden controlar. Da igual que Israel sea el único país donde los gays y lesbianas tienen derechos e igualdad para amar los que quieren. Y, por supuesto, da igual que en los territorios vecinos a Israel cuelgan a gays de grúas, son tratados como escoria y sistemáticamente torturados por los Estados.

Y si no, que la FELGTB intente organizar una marcha de orgullo gay en Teheran, Gaza o, incluso, Ramallah.

Sinceramente, no siento rabia, ni rechazo. Sólo vergüenza. Sólo pena. No me imagino a la organización israelí Aguda rechazando la participación de palestinos por las excusas que dieron aquí. Después de todo, son esos valientes israelíes los que hacen una labor durísima de proteger a los gays y lesbianas palestino/as que sufren acoso todos los días.

lunes, mayo 31, 2010

Sobre flotillas, disparos y condenas

Pues todos conocemos lo que pasó con el abordaje de Israel sobre la "flota de la libertad", o como se llame, organizado por unas organizaciones basadas en distintos países pero liderados por una delegación turca, intentando romper el cerco de Gaza que desde hace 3 años impide entrar todo tipo de productos a la franja gobernada por Hamás.

La flotilla, que intentó entrar en aguas de Gaza, no lo lograron, siendo detenidos en aguas internacionales. Al intentar abordar una de los barcos "humanitarios", las decenas de "pacifistas" recibieron a los soldados con palos, cuchillos y otras armas blancas que se han respondido con disparos, matando unos 10 activistas.

Pero antes de entrar en la obvia condena a Israel por usar su fuerza militar de esta manera, pensé antes hacer un poco de memoria.

Hace 10 años, en octubre del año 2000, poco después de que estalló la segunda intifada, un grupo de policías palestinos arrestaron a dos soldados israelíes que, aparentemente, entraron en una zona controlada por la Autoridad Palestina de forma accidental. De pronto, una vez que fueron interrogados por la policía, una turba de personas asaltaron el edificio y lincharon a los dos soldados, matandolos y luego arrastrando sus cadáveres por las calles de Ramallah hasta que fueron abandonados y, luego, recogidos para mandarlos a Israel.

La pregunta que se debe hacer, visto lo ocurrido en esta flota, es si los dos soldados tuvieran armas de fuego, y dispararan sobre los palestinos armados con palos y cuchillos (como estaban armados en la flotilla), ¿no lo considerarían una acción desproporcionada? ¿No darían los mismos argumentos de "los soldados están bien entrenados" y "los palestinos eran relativamente indefensos"? Viéndolo desde 10 años después, el disparar a los palestinos para salvar sus vidas era bastante aceptable como defensa propia, incluso si los palestinos estaban armados con sólo armas blancas y palos. Del mismo modo, uno daría el argumento de "es culpa de Israel, ya que si no existiera la ocupación los soldados no estarían en el lugar donde los palestinos los lincharon". Evidentemente, hoy es absurdo dar ese argumento, visto el empeoramiento del conflicto desde entonces.

Ahora bien, volviendo a la flotilla, habría que analizar las circunstancias dadas no por un periodista israelí, sino por uno de la BBC. Se trataba de decenas de personas atacando a los soldados con palos y cuchillos, intentando quitarles las armas en plena oscuridad de la noche, mientras que estaban abordo 600 personas capaces de lincharte. Los propios soldados tenían el miedo de que les ocurra eso, y por lo tanto respondieron, tras minutos caóticos y difíciles, con disparos de arma de fuego a los activistas. El resultado son los 10 muertos, aunque el resto de los heridos están siendo atendidos en hospitales israelíes, con atención primaria dada por el propio
ejército israelí.

Es probable, a mi modo de ver, que se evitó otro linchamiento como el de Ramallah hace 10 años. Las imágenes difundidas por el ejército de Israel no dejan lugar a dudas: estaban atacando con todo lo que tenían, incluyendo armas blancas, dejando a los soldados (pocos en el momento del ataque) con riesgos reales por sus vidas. Uno de los soldados está herido grave, incluso. Pero, evidentemente, los soldados estaban mejor armados, dando mayores víctimas en el lado de los activistas.

Ahora bien, surgen una serie de preguntas que me hice a la hora de ver las imágenes: ¿desde cuando "pacifistas" intentan linchar a soldados que no les atacaron? Y además, ¿por qué no contactaron con las ONGs israelíes que SÍ mandan ayuda humanitaria a los palestinos en Gaza, y que SÍ trabajan por la mejora de las condiciones humanitarias de los gazatíes? ¿Qué diferencia hubo entre esta flotilla y otras que intentaron burlar el bloqueo israelí en Gaza? La respuesta a esas preguntas aclaró un poco la verdadera intención de los "activistas". Por primera vez, le daré al ministerio de exteriores del Tzar Liberman la razón: esta organización buscaba este resultado sangruiento. No quieren ayudar a los gazatíes, no quieren ayudar a la causa palestina; quieren hacer mala prensa a Israel, nada más.

La mezquindad de esta organización no tiene límites, especialmente considerando de que estaban dispuestos a sacrificar sus vidas para esta idiotez. Si realmente quisieran ayudar a Gaza, las ONGs israelíes como B'tselem y Yesh Gvul harían todo lo posible para ayudarles. Pero no querían eso: para ellos, todos los israelíes son basura que no se debe tratar. Por lo tanto, ellos, los "salvadores" de Gaza, harían una acción de suicidio heróico para esa "noble" causa. Pero la realidad es mucho más cruel que eso. Y el resultado es el que se ve aquí. La "ayuda" no llegará. Esto pasará probablemente como todas las barbaridades que el gobierno de Israel se saca de la manga, y de nuevo volveremos al tiro y afloja de siempre. Excepto por una cosa: todo el mundo ovidará que Erdogan invadió hace pocas semanas al Kurdistan Iraquí para hacer nuevas masacres de ese pueblo que ya sufrió las embestidas genocidas de Erdogan, gran aliado del gobierno español de Zapatero.

Menuda sorpresa que los únicos que pierden de esto son los kurdos...

Finalmente, cabe la última pregunta: el hecho de que se hizo en aguas internacionales, ¿no implica que sea esto un acto de piratería de Estado? Evidentemente que sí. Y por eso, se debe condenar a Israel. Ahora bien, lo mismo se debe hacer sobre España, que aborda pateras con el fin de impedir su paso a aguas españolas. Ni hablemos, por cierto, de lo que hacen en Somalía, atacando barcos de forma preventiva para evitar piratería de barcos en aguas del océano índico.

Supongo que eso último es irrelevante.